jueves, 31 de julio de 2008

Un gigante en problemas




Conocí al gigante Gonzalez hace unos años durante mi etapa como jugador profesional. Se encontraba, en ese entonces, desempeñando el cargo de asistente tecnico de Belgrano de San Nicolas para el equipo que participaba de la Liga Nacional.
En sillas de ruedas y con el pelo largo el gigante tenía el aspecto de una persona dulce y tranquila. Al cruzar unas palabras con él pude observar que era una persona bondadosa y muy tímida.
La realidad lo encuentra hoy, al que fuera el pivot de nuestra selección, en una condición delicada, internado en un hospital público con un problema renal serio.
Fueron constantes los reclamos del gigante pidendo ayuda a gritos (muchos lo hemos visto en Susana) para poder costear los tratamientos de sus diversas enfermedades y siempre nulas las respuestas.
Da mucha pena enterarse hoy que ha pasado estos últimos tiempos en su ciudad natal, sin recibir tratamiento y postrado en una cama 20 horas al día.
La que transcribo a continuación es una parte de una nota que le hizo Telenoche Investiga y que refleja la realidad en la que ha vivido:


Un olvido gigante

Se llama Jorge González, pero también le dicen "El Gigante". Con sus 2,30 metros, llegó a ser famoso en el mundo del básquet, del ring y hasta en el cine. Pero su historia cambió. Está enfermo y ya nadie lo aplaude, aunque sigue peleando, esta vez contra el destino.


En El Colorado, el pueblo que lo vio nacer, Jorge "El Gigante" González recuerda su pasado de gloria. En aquellos tiempos, cuenta, fue feliz. Pero hoy no encuentra su lugar.


A 1.200 kilómetros de Buenos Aires, en el pueblo misionero de El Colorado, nació en 1966 Jorge "el gigante" González. Sus 2,30 metros lo hicieron famoso en el básquet nacional y hasta llegó a probar suerte en la NBA, la liga profesional de Estados Unidos. Más tarde, Hollywood lo coronó en la competencia de lucha libre y hasta pasó por el cine. Pero el gran sueño se terminó. Hoy, a los 34 años, otra vez en su tierra, se recupera de una parálisis que casi lo deja postrado. Y sumergido en el olvido, vive una vida muy diferente a la que alguna vez conoció.


"Estoy pasando por una etapa muy difícil. De a ratos soy muy feliz y de a ratos estoy muy triste. Es lo peor que me puede pasar porque, por mucho tiempo, fui muy feliz, aunque sea superficialmente o artificialmente, pero fui feliz. Ahora no sé dónde rumbear, para dónde ir", cuenta dejando entrever su tristeza.


Vive sólo con su hermano en una casa en Formosa que debió ser especialmente adaptada para su tamaño descomunal. Todo absolutamente debió ser modificado para él: puertas, mesa, alacenas. Allí pasa sus días atrapado en su humor cambiante y es víctima de un pesimismo al que se empeña en llamar "realismo".


T.I.: ¿Cómo se ve la vida desde los 2,30 metros?


González: Es difícil porque este mundo no está hecho para un hombre de 2 metros casi 32 (centímetros). Yo tengo que armar mi propio mundo, mi propia cama, mi inodoro; todo el techo tiene que ser alto. Yo tengo que armar mi mundo.


En la soledad de su refugio, a González lo invaden los recuerdos. Es que tuvo una historia gloriosa. Ya a los 16 años, su tamaño le permitió empezar a jugar al básquet y, más tarde, alcanzó su consagración de la mano de la Selección Nacional. Era feliz, pero pobre.


G: En ese tiempo yo fui tonto porque no me daba cuenta de la importancia que yo tenía para el mundo basquetbolista y no en la Argentina. Yo era feliz jugando al básquet. Era famoso, salía en todas las revistas, pero no tenía un mango. Tenía que buscar una salida económica.


En 1989 viajó a los Estados Unidos, pero poco duró la ilusión en la NBA. Era demasiado lento para la alta competencia. De todas formas, una propuesta de la cadena de televisión TNT lo retuvo en ese país. Así se incorporó a la liga de lucha libre y abandonó definitivamente el deporte que le había regalado la popularidad.


Subido al ring, tenía a su alrededor más flashes y cámaras que nunca. Llegó al cine, y hasta actuó en Baywatch, la serie protagonizada por David Hasselhoff. Y pese a que dice haber representado siempre a personajes malos y feos, tuvo sus recompensas.


G: He estado con mujeres hermosas. Todo por ser grande. En Estados Unidos hay mujeres a las que les gustan los hombres grandes.


Aún añora a su única novia, una rubia norteamericana a la que buscaría en cualquier parte si supiera cómo. Pese a que el romance acabó en poco más de un año, sigue enamorado. Hoy, en El Colorado, su éxito con las mujeres poco tiene que ver con aquellos años de gloria. "Pasa todo por una timidez extraordinaria que tengo, que no puedo superar. Soy muy tímido…", confiesa con cierto dejo de resignación. Hollywood también se terminó. Y "el gigante" siguió con las luchas y su gira por el mundo. Incluso estuvo en Japón. Pero durante una de las peleas, un golpe en la espalda estuvo a punto de dejarlo paralítico y el show se esfumó. En 1998, debió regresar a El Colorado.


G: Hasta el año pasado, yo me creía muerto. Era tal el estado de abandono, que yo me sumergía 20 horas por día. Sólo salía 4 horas para hacer mi higiene personal y dar una vuelta. Hasta que tomé la decisión de ir al Hospital Italiano y consultar a los mejores especialistas.


Calza 56. Y salvo calzoncillos, todo lo debe comprar en talle especial. Tiene gigantodromegalia: su cuerpo sigue creciendo. Como si fuera poco, también le diagnosticaron diabetes. Es que, por muchos años, en medio de su ritmo vertiginoso, evitó los tratamientos médicos y perdió tiempo. Ahora debe viajar a Buenos Aires cada 7 meses y, además del tratamiento, debe inyectarse una droga que le cuesta 3 mil pesos.


T.I.: ¿Es como si estuvieras buscando tu lugar?


G: Y no lo voy a encontrar jamás. NO EN LA SOCIEDAD EN LA QUE VIVIMOS.


Todos lo han olvidado. Se olvidaron del "gigante". Jorge González, el hombre de los 2,30 metros; descomunal, pero indefenso. Sólo un hombre que lucha contra la enfermedad. Y contra la soledad que lo tiene postrado y triste.


Me quedo con esta última frase...

5 comentarios:

drazgon dijo...

Yo recuerdo al "gigante"... y es una putada lo que le pasa ahora.
Quizá fue un error lo de la lucha libre americana y podría haber probado a jugar en algún equipo de Europa.
Creo que le hubiese ido mejor.
Una lástima.
Lo que no recuerdo era su estilo de juego... era un estilo Roberto Dueñas??

Te añado en "baloncestistas" que aún no estabas...

Bias dijo...

Tremenda historia. No lo conocía hasta ayer. Ójala se recupere

Saludos

jr dijo...

Hola Lucas, dicen que González ha desmentido que esté tan mal. ¿Es cierto? Un abrazo

Lucas dijo...

Es cierto jr, me han hecho morder el polvo. El mismo gigante se ha encargado de desmentir esta noticia.
Gracias a Dios que está muy bien.
Aqui dejo el link para que vean la noticia.
Un abrazo!

http://www2.lavoz.com.ar/08/08/01/secciones/deportes/nota.asp?nota_id=227095

Gonzalo Campos dijo...

Pues bueno, chafa tu noticia pero por lo menos es una alegría ;)